miércoles, 20 de marzo de 2013

Las sombras de la libertad.

Tu libertad de pensamiento o expresión termina donde comienza la mía ¿por qué? por la simple y sencilla razón de que la libertad siempre ha de ir acompañada de responsabilidad y la responsabilidad, de respeto. Es así como debería desarrollarse cualquier tipo de relación humana "sana" en la que tus ideas y las mías son igual de valiosas y dignas de ser expresadas.
Pero ¿qué pasa? ¿por qué es tan complicado entonces llegar a acuerdos? Creo que es simple; todos y cada uno somos distintos y tenemos una visión individual de las cosas, eso obviamente crea disidencias que si son acompañadas de ego y/o intereses personales se cae en el prejuicio, ocasionando daño en los derechos humanos de los demás. De ese pequeño gran detalle es de donde nacen diversos grupos religiosos, políticos o de otra índole creando guerras y señalando  y dogmatizando todo aquello que es distinto a sus intereses y lo peor de todo es que de ahí también se derivan todo tipo de conductas abusivas tales como el racismo por ejemplo.
Por ello es importante recordar que exponer nuestros pensamientos solo es un medio para interactuar con los demás. Aprendamos a escuchar y a compartir, finalmente en una discusión la verdad o falsedad de una opinión es lo de menos, dejemos de lado el fanatismo, éste crea violencia.
¡Exprésate! y dile al mundo lo que piensas desde una "humildad intelectual" llamada tolerancia.

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